sábado, 4 de febrero de 2012

Que así sea.

Que el mar me acune, 
que su sonido me hipnotize, 
que lave de mi cuerpo todo el mal, 
que sane cada herida incurable, 
que te lleve lejos para luego traerte mansamente a la orilla, una vez más...
que me arrulle y seque mis lágrimas, 
que dibuje una sonrisa eterna en mi alma.
Que el viento de sal curta la carne doliente. 
Que se confunda todo, 
que se funda todo en un sólo vibrar. 
Que seamos uno.